Hace unos días hicimos tres actividades muy interesantes en clase, que, estoy segura de que nos ayudaran a ser unos grandes competentes digitales.
La primera consistía en elegir un objeto que pensaras que te podía identificar, enseñarlo a la clase y que los demás opinaran qué les sugería el objeto sobre esa persona, cinco positivas y cinco negativas, y después esa persona se quedaba con los que pensaba que más le identificaban.
Yo elegí un coletero, y algunas cosas de las que dijeron mis compañeros se asemejaban mucho a como soy yo.
La segunda actividad consistió en que tres de nuestros compañeros saliesen voluntarios, dos para salir fuera de clase, y uno que estuviera dentro. El que se quedó dentro tenía que describir un dibujo que estaba siendo proyectado en la pizarra. Una de las compañeras de fuera, tenía que dibujar lo que el otro le mandaba, sin hacer preguntas, solo obedeciendo órdenes. Al ser la comunicación uniridiccional, el dibujo quedó muy desigual respecto al original. Sin embargo, cuando entró la otra compañera que estaba fuera, hizo lo mismo, sólo que ella si podía hacer preguntas, por lo que la comunicación fue birideccional, y el resultado fue que el dibujo quedó exactamente igual que el que estaba siendo proyectado en la pantalla.
La tercera y última actividad consistió en que la profesora, Rosa, nos mostró dos portadas de revista, en ambas aparecía Arnold Schwarzenegger, pero a su vez, tenían muchas diferencias, como la musculatura, el color de fondo y lo que nos transmitía la imagen.
En la primera posaba el susodicho, transmitiendo poder y seguridad, acompañado de una dura expresión. En la segunda aparecía con traje de chaqueta, con una expresión de orgullo y calmada. La primera iba dirigida al público culturista, y la segunda a empresarios.
Así, vemos como la publicidad, sin que nos demos cuenta, nos controla y sabe a qué público debe dirigirse en cada ocasión.

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